Nuestros Monumentos

 El Parque Colón

Volvamos a tomar la Arzobispo Meriño, hasta llegar al Parque Colón y a la calle El Conde, hermoso paseo peatonal donde puede comprar una variedad de productos, tanto de fabricación nacional como importados. Ahí se encuentran las tiendas y joyerías más antiguas de la ciudad colonial.

Mientras referimos los hechos de nuestra historia, es inevitable recordar que nuestro país es la vieja casona de América y un arcón secreto para muchos que hoy se sienten felices de haberlo compartido con nosotros.

El censo de la Zona Colonial alcanza unos trescientos monumentos, iglesias, calles y residencias que no es prudente visitar en un solo circuito. Sin embargo, al llegar a este punto del recorrido, sería interesante visitar enfrente otra de las primacías por la que los dominicanos sentimos un especial orgullo: la Catedral de Santa María de la Encarnación, Primada de América.

En el período en el que el resurgimiento de las formas clásicas pasa en España por una etapa de adaptación, el arquitecto Alonso de Rodríguez recibe el 25 de mayo de 1510 por Real Orden, el contrato para construir una Catedral en Santo Domingo de Guzmán.

Zarpó para La Hispaniola el 13 de junio de ese mismo año con once constructores y dos canteros. Don Diego Colón coloca la primera piedra y los trabajos se inician. Sin embargo, el movimiento que se crea en la isla con las expediciones de los conquistadores motiva en los trabajadores el deseo de ir también tras la aventura y rescinden los contratos. Alonso de Rodríguez emprendió con los planos viaje a México, y allí construyó la Catedral de Ciudad México.

En 1519 llega a la isla el obispo Alejandro Geraldini y trata de continuar la construcción. Coloca otra primera piedra el 25 de marzo de 1521, y dos años más tarde logra finalmente la arrancada que diecisiete años después, en 1540, da por terminado los trabajos. El campanario quedó inconcluso.

En ella se mezclaron elementos góticos y renacentistas y aunque predominan las formas clásicas, se observan muchos detalles del gótico tardío.

Paulo III la erigió en Catedral Metropolitana y Primada de las Indias en 1546, lo que le otorgó superioridad eclesiástica sobre las demás iglesias fundadas en el Nuevo Mundo y la convirtió en centro de la cristiandad del hemisferio.

Su planta tiene además del altar mayor, catorce capillas que conservan las cenizas de muchos personajes ilustres, de ésos que nunca mueren en la memoria de los pueblos.

Tres puertas dan acceso a su interior. Una en el lado norte frente al Parque Colón. La puerta sur, frente a la Plazoleta de los Curas, que se conoce también como la Puerta del Perdón. Traspasar el umbral de esta puerta, significaba protección para muchos perseguidos políticos, cuando no existían convenios ni tratados internacionales que protegieran con el asilo, la vida de los disidentes del régimen de turno.

Aun cuando están vigentes convenios y tratados inspirados en esa protección a la vida, hoy más que nunca, necesitamos muchas Puertas del Perdón.

A la puerta mayor, de estilo plateresco, llegamos a través del atrio, que fuera convertido en mercado durante la dominación haitiana en el Siglo XIX.


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