Intervención del presidente Leonel Fernández en la Fundación Global, Democracia y Desarrollo ante el Sistema de Naciones Unidas.
Tema: Migración Internacional y Desarrollo
No piensen que estoy haciendo uso del Podium como privilegio pero era que no cabíamos los cuatro en la mesa. Sólo por eso. Pero debo en realidad, en nombre del gobierno y del pueblo de la República Dominicana, brindarle las más cálidas bienvenidas a nuestro país con la esperanza de que este encuentro resulte provechoso y fructífero y su estancia sea acogedora aquí en nuestra tierra.
No cabe dudas de que el tema que nos convoca, "Migración Internacional y Desarrollo", es de gran relevancia, de gran interés para nuestros pueblos.
De acuerdo con las mismas estadísticas que se han brindado aquí en el día de hoy, hay alrededor de 180 millones de personas en el mundo que viven más allá de su territorios de origen y esto constituye el 3% de la población mundial, con una tendencia a ser creciente porque podemos observar un patrón demográfico en los países desarrollados de tendencia a envejecimiento de la población, al tiempo que se produce un crecimiento de la población en los países del Sur, con lo cual se intensificará en el futuro una mayor tendencia hacia la movilidad de la fuerza laboral. Y esto también se da en la relación Sur-Sur, en el sentido de que países con algún nivel de crecimiento y desarrollo y mayores oportunidades de empleo están acogiendo a países de la zona, países vecinos, en algunos casos limítrofes, que tambien están enviando algunos de sus nacionales a radicarse en estos países, de manera que el fenómeno migratorio internacional no sólo es un flujo del sur hacia el norte sino que es también una relación sur-sur.
Lo podemos apreciar, por ejemplo, en la República Dominicana, con el flujo migratorio de Haití hacia República Dominicana, pero también el flujo migratorio de República Dominicana hacia Puerto Rico o el flujo migratorio de Colombia hacia Venezuela, de Nicaragua hacia Costa Rica o de Bolivia hacia Argentina; en fin, digamos que es un fenómeno que estamos observando de un carácter multifacético.
Ahora bien, respecto a lo que significa ese fenómeno de la migración internacional hemos tenido sentimientos ambiguos. Recuerdo una época en que se entendía que el fenómeno de migración representaba el fracaso de la sociedad. El hecho de que nuestros nacionales estén saliendo del país significa que hemos fracasado y como hemos fracasado la gente se está yendo.
Hoy nos damos cuenta que es un fenómeno más complejo y más diverso, representa ciertamente desafíos, pero al mismo tiempo oportunidades, y de lo que se trata es de cómo entender que se ha creado una nueva realidad en este mundo global que podemos llamar el fenómeno de la transnacionalización. Hoy día este flujo migratorio lo que representa es el fenómeno de la transnacionalidad y de lo que se trata es de cómo podemos aprovechar el mundo global donde hay restricciones al flujo humano, es más bien, flujo de bienes y servicios, es flujo de capitales, pero hay restricciones a la movilidad de la fuerza laboral pero como, sin embargo, en medio de las limitaciones y restricciones que actualmente existen, podemos elaborar estrategias nacionales de desarrollo que incorporen a los grupo o contingentes humanos que han salido de los países de origen. Me parece que el interés del Sistema de Naciones Unidas de llevar a cabo consultas regionales para escuchar diversas opiniones, criterios y experiencias nacionales, está orientado, justamente, a cómo promover la diáspora, el fenómeno de la transnacionalidad como un aliado a las políticas de desarrollo, y en ese sentido, nos parece que es un gran aporte que hace el Sistema de Naciones Unidas para colocar el problema de la diáspora, el desarrollo y la transnacionalidad en una mejor perspectiva.
Generalmente, cuando se aborda este tema noto un énfasis particular en el tema de las remesas y, no cabe duda, que las remesas representan un aspecto sustancial cardinal en lo que tiene que ver con el aporte de la diáspora a las estrategias de desarrollo nacionales. Hemos visto, por ejemplo, y las estadísticas en esto varían de acuerdo a las fuentes que se consulten, pero se ha sostenido en documentos de las Naciones Unidas que para el año 2004 el flujo internacional de remesas alcanzaba 216 billones de dólares para América Latina específicamente, esto era 45 billones de dólares, de manera que es una cifra muy importante la que está circulando a nivel mundial y como se ha indicado aquí en el día de hoy, el señor Michi Moto hacía referencias, estos envíos de remesas representan unas cifras cuantitativamente mayor a todo lo que es la asistencia de ayuda oficial y prácticamente las tres cuartas partes ó el 75% de la inversión extranjera directa que se da a escala mundial.
De manera que es una cifra realmente importante. El énfasis se ha puesto, en los últimos tiempos, en saber cómo fluyen esas remesas, la preocupación ahora está en que esa inmensa cantidad de dinero no ha estado circulando por las instituciones financieras formales, sino que ha tenido un cauce muy diverso y un cauce muy informal, y lo que se procura es reducir costos, generar un incremento de beneficio a los que envían y mejorar la calidad de servicios a los que reciben tratando de canalizar esto por instituciones financieras más formales.
Nos parece una gran iniciativa pero creemos que el tema de la diáspora y el desarrollo, incluso, va mucho más allá que el simple tema de las remesas. Yo pienso que también hay remesas sociales y culturales que tienen que ser tomadas en cuenta como resultado de la presencia de esta fuerza humana que va más allá del territorio nacional. En el caso específico de la República Dominicana, somos un país que se está acercando a nueve millones de habitantes en el territorio nacional, pero tenemos más de un millón de dominicanos que residen en el exterior, fundamentalmente en EEUU, en algunos países de América Latina, pero en los últimos tiempos también tenemos una mayor concentración en Europa, especialmente en España. Ese algo más de un millón de dominicanos en el exterior nos indica que una décima parte de la población dominicana ya está viviendo fuera del territorio de nuestro país, lo que indica que los dominicanos también formamos parte de esta nueva cultura de la transnacionalización. Qué impacto ha tenido esto para nuestro país?. Bueno, en primer lugar, efectivamente el aspecto de las remesas, el Producto Interno Bruto (PIB) en República Dominicana, medido en dólares es cercana a 30 billones de dólares; el envío de remesas anualmente ya oscila entre 3.5 a 3.7 billones de dólares al año. Estamos hablando de una cifra que oscila entre el 8 al 12 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional; por tanto tiene un inmenso impacto en la economía de nuestro país. Para ilustrarlo gráficamente nada más hay que entender lo siguiente, si eliminamos el envío de remesas a la República Dominicana nuestra economía virtualmente colapsaría. Por tanto, somos dependientes en términos de generación de moneda dura, de divisas, pero en la propia dinámica económica, en el crecimiento, en la generación de empleos, en el bienestar de las personas que reciben estos fondos de amigos y familiares en el exterior, la economía dominicana se ha hecho totalmente dependiente.
Yo diría que en nuestro país hay una generación cercana de 12 a 14 billones de dólares al año, y eso es generado por turismo, por las remesas, por las exportaciones de zonas francas y por las inversiones extranjeras directas. De manera, que el peso de las remesas es fundamental en nuestro país, y por tanto, lo que hemos estado pensando en la República Dominicana es cómo podemos articular, diseñar y aplicar una política que vincule a la diáspora dominicana a una estrategia nacional de desarrollo en la República Dominicana. Porque debo decir que este envío de remesas en nuestro país, como ocurre en todas partes del mundo, es algo que ha acontecido de manera espontánea y natural, nadie lo ha organizado. Esto es que la gente mantiene un compromiso con sus familiares, con su lugar de origen, y de manera espontánea y generosa mantiene este envío de recursos, pero nadie lo ha organizado, nadie lo planificó, simple y llanamente ha ocurrido.
Ahora, de lo que se trata es de buscarle una canalización institucional más adecuada, pero también ir más allá del tema de las remesas en la integración de nuestra población en el exterior a una política nacional de desarrollo, y de alguna manera en nuestro país, en los últimos años hemos estado avanzando en esa dirección. Al inicio de esta gestión de gobierno, creamos un mecanismo que se llama El Consejo Consultivo del Gobierno Dominicano en el exterior. Y lo que procura es identificar "quién es quién", de los dominicanos en el exterior. En este aspecto no hemos tenido todavía mucho éxito. Hemos querido ser el directorio del Who's Who, Santo Dominican Republic, y por la lentitud creo que lo que vamos hacer es el Who's and who, pero aspiramos de que efectivamente podamos lograr la plena identificación de nuestros conciudadanos residentes fuera del territorio de la República Dominicana. Y Al iniciar ese proceso de identificación, por ejemplo, no decimos cuales son nuestros médicos, dónde están nuestros médicos, dónde trabajan, con cuáles instituciones se vinculan; vemos a nuestros maestros en el exterior pero no sabemos en cuáles escuelas imparten docencia; con cuáles asociaciones de docentes, de académicos, de maestros se tratan; vemos a nuestras enfermeras, a nuestros ingenieros, a nuestros estudiantes y con la ayuda, por ejemplo, del Centro de Estudios Dominicano del City College en Nueva York, y la doctora Ramona Hernández está aquí y sé que será parte de los panelistas que van a tener lugar, hemos logrado hacer encuestas y hemos logrado justamente saber dónde está nuestra gente. Sabemos por ejemplo que en el City College, en Nueva York, hay 38 mil estudiantes dominicanos y sabemos qué están estudiando y sabemos el nivel de vinculación que tienen con República Dominicana.
De manera que lo primero que hemos tratado de hacer en estos últimos dos años, a través del Consejo Consultivo del Gobierno Dominicano en el Exterior es organizar a la diáspora, entonces en cada ciudad donde hay dominicanos, en Nueva York, en Connecticut, New Jersey en Massachussett, en Boston, Florida, Madrid, París, donde quiera que hayan dominicanos, ahí los organizamos en ese Consejo Consultivo y creamos unidades de trabajo, en el área de educación, en el área de salud, en el área de comercio, en el área de inversión, etc, y eso nos viene dando un gran resultado porque descubrimos el inmenso capital social que hay detrás de cada una de esas personas. Primero muchos son egresados de universidades, centros académicos y mantienen un vínculo con esas universidades, hemos descubierto dominicanos en Harvard, en la Sorbona, en Stanford, deseosos de colaborar con la República Dominicana, y cuando los descubrimos, entonces traen el caudal de riquezas de contactos de relaciones, esa red de poder que ellos tienen como consecuencia de haber tenido la experiencia de vivir en un país en el exterior y todo eso entonces empieza a ponerse al servicio de la Estrategia Nacional de Desarrollo de la República Dominicana. Viendo todo esto, esta primera experiencia donde todavía tiene mucho que mejorar, el próximo paso que está en nuestra agenda legislativa inmediata es convertir la experiencia que hemos tenido en un proyecto legislativo, convertir la Ley que establece por obligatoriedad el Consejo del Gobierno Dominicano en el Exterior, de manera que no sea tan sólo una experiencia de la actual gestión gubernativa, sino que todos los gobiernos sucesivos se sientan comprometidos, efectivamente, a utilizar a nuestros connacionales en la Estrategia Nacional de Desarrollo.
Ahora bien, pienso que hemos sido injustos de alguna manera con nuestra diáspora, porque nuestra diáspora aporta pero no ha habido una respuesta de parte nuestra hacia ellos en término de protección, ni siquiera en término de reconocimiento, de lo que ellos constituyen y representan en nuestros pueblos. Aquí en la República Dominicana estamos abordando, para los próximos meses, una Reforma Constitucional, y creo que uno de los elementos innovadores que podríamos aportar al nuevo diseño de una arquitectura constitucional es justamente el valor de la familia transnacional, ¿cómo lo podríamos hacer? Desde ya los dominicanos en el exterior ejercen su derecho al voto, es decir, en las ultimas elecciones presidenciales, los dominicanos, por vez primera, pudieron votar en el exterior por los candidatos nacionales, pero lo que aspiramos ahora, y darle rango constitucional, es una representación institucional de los dominicanos en el exterior aquí en la República Dominicana, de manera que podríamos establecer un mecanismo proporcional en función demográfica de cuántos diputados, por ejemplo, les tocarían a New York para asistir aquí al Congreso de la República, y representar los intereses de la diáspora nuestra. De manera que en función de esa presencia demográfica estableceríamos un mecanismo de representación institucional en el ámbito nacional. Como observamos que se han creado las asociaciones comunitarias, yo por ejemplo veo continuamente "la Asociación de Barahoneros Dominicanos en Nueva York", de "Banilejos y todos cooperan a través de una política de asistencia, consiguen ambulancias, y consiguen medicamentos y sillas de ruedas, y las gentes se desvive en cómo poder cooperar; sin embargo, no están debidamente empoderados, porque cuando aparecen en los sitios, se trata de una representación personal, individual y es sólo por el contacto personal que tienen que logran estas ayudas, lo que estaban pensando también de que puedan ellos ser candidatos a Regidores por sus respectivas provincias para que esto los empoderes servir de intermediarios en la búsqueda de proyectos de desarrollo para sus respectivas comunidades.
De manera, que yo pienso que lo que pretendemos hacer en República Dominicana puede contribuir a establecer una relación más directa y más estrecha entre la diáspora y una Estrategia Nacional de Desarrollo. Esa es la experiencia por la que queremos transitar y el aporte que nos gustaría hacer y que sirva al mismo tiempo de insumo para un dialogo más constructivo más abierto y que nos permita entre todos sacar mejor provecho de lo que nuestra población en el exterior pueda ofrecer al desarrollo de nuestra respectivas naciones. Agradezco al Sistema de Naciones Unidas por habernos permitido intervenir en el día de hoy. Auguro grandes éxitos a este encuentro y ya estaremos en Nueva York para ver los resultados finales, muchas gracias y buenos días
3-8-06.
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