Discurso pronunciado por el presidente de la República, doctor Leonel Fernández, en el acto de develizamiento del busto en memoria de Juan Bosch, en El Pino, La Vega
En el 2006: JUAN BOSCH HA VUELTO A SER MAYORÍA
Compañeros miembros del Comité Político y del Comité Central del Partido de la Liberación Dominicana; doctor Marino Vinicio Castillo, presidente de la Fuerza Nacional Progresista; señor don Domingo de la Mota, anfitrión de este acto; distinguidos miembros de la familia Bosch; distinguidos compañeros y compañeras del Partido de la Liberación Dominicana; distinguidos invitados especiales; pueblo de La Vega; señoras y señores:
Hace algunos días, el doctor Marino Vinicio Castillo me planteó la posibilidad de realizar este acto de develizamiento de un busto al profesor Juan Bosch, y me dijo que sería en la casa de Dominguito de la Mota, donde el profesor Bosch había estado en múltiples oportunidades y a quien había manifestado su deseo de venir a trabajar aquí en algunas oportunidades por la belleza del escenario que desde esta área se contempla.
Le dije al doctor Marino Vinicio Castillo que me sentía fascinado ante la posibilidad de venir aquí, para asistir a este acto justiciero a la memoria del profesor Juan Bosch y le manifesté, además, que había acompañado al profesor Bosch también en varias ocasiones a este lugar, y que había sido testigo de las expresiones de afecto que él manifestó hacia Domingo de la Mota, pero también de sus expresiones respecto a las bellezas del valle que desde aquí contemplamos. Y, obviamente, que este es un lugar incuestionablemente hermoso y es un reflejo de la hermosura, en sentido general, de la belleza del pueblo dominicano; una belleza que fue reconocida desde los primeros momentos en que pobladores europeos llegaron aquí, a este continente y a esta tierra.
Fue Cristóbal Colón el primero que dijo que esta era la tierra más hermosa que ojos humanos jamás viesen, y después de Cristóbal Colón lo repitieron los cronistas de Indias. Todos absolutamente volvieron a reiterar la belleza, la fertilidad de estas tierras dominicanas.
Y es evidente que a partir del reconocimiento de esa belleza, de esa hermosura, de ese potencial de riqueza que tiene nuestro territorio, a lo largo del discurrir histórico se fue desarrollando el sentimiento patrio, el amor y el patriotismo de lo que había de ser la República Dominicana.
Entendemos que, en su trayectoria existencial, el profesor Juan Bosch fue desarrollando ese sentido, ese sentimiento patriótico a partir del reconocimiento de lo que es la República Dominicana como entidad creadora de riqueza, como escenario de belleza y de hermosura y como cuna de sus antepasados y de todos sus descendientes, así como de todo el pueblo dominicano.
Y, obviamente, el profesor Bosch, a partir de su plena identidad con el entorno que le vio nacer, fue cultivando su talento literario, su genio creativo y plasmando en sus primeras obras de ficción ese sentimiento de amor hacia el pueblo dominicano.
Los primeros cuentos y las primeras novelas del profesor Bosch reflejan el mundo rural de la República Dominicana, el accionar de sus hombres y mujeres en la integración permanente con ese mundo campestre, y a través de ese talento creativo el profesor Bosch, en el territorio de la República Dominicana, fue desarrollando un prestigio, un reconocimiento por parte de los distintos sectores de la vida nacional.
De manera que cuando partió de nuestro territorio, en calidad de exiliado, en el año del 1938, ya era una figura reconocida, estimada y valorada en los círculos intelectuales y en diversos sectores de la vida nacional. En sus casi 25 años de exilio, el profesor Juan Bosch mantuvo siempre un interés, una llama viva por la República Dominicana. Todos sus esfuerzos, todas sus energías, toda su dedicación estuvieron consagrados y concentrados en hacer de la República Dominicana un país libre, un país democrático y en esa lucha continua, durante décadas, el profesor Bosch vio acrecentar su prestigio, su reputación en el ámbito internacional. Y es así cuando, luego de haberse desmoronado la satrapía que nos gobernó durante algo más de tres décadas, el profesor Bosch retorna a la República Dominicana y encabeza un proyecto político de naturaleza incuestionablemente democrática, y eso lo conduce a ser el primer presidente electo mayoritariamente por el pueblo dominicano.
La visión histórica del profesor Juan Bosch, cuando recibió ese respaldo mayoritario de nuestro pueblo en los comicios del 1962, era conducir al pueblo dominicano en un proyecto de transición de un régimen que había sido tiránico, dictatorial y autoritario, hacia un sistema político democrático.
El profesor Bosch no solamente consiguió mayoría para el ejercicio del Poder Ejecutivo, sino que contó con un respaldo también mayoritario en el Senado y en la Cámara de Diputados. De manera, que tenía el profesor Bosch en el año del 1963, al iniciarse su gestión gubernativa, todos los poderes y todas las potestades para, efectivamente, llevar a cabo esa transición hacia un sistema pleno, genuino y auténticamente democrático.
Pero sabemos que ese sueño de transformación en nuestro país quedó interrumpido. Sabemos que ese proceso de transición desde el modelo autoritario hacia un sistema democrático fue afectado como resultado del golpe septembrino del año del 1963. El profesor Bosch siguió luchando en su segundo exilio, en su retorno al país en el año 1965, desde Europa, donde se replanteó todo un enfoque sobre los problemas nacionales e internacionales. Siguió luchando en su retorno a nuestro país, en el año de 1970, y en todo su quehacer durante cerca de 30 años a partir de que se instala definitivamente en nuestro país luego de ese exilio voluntario del 1966 al 1970 en Europa.
Lo cierto es que el compromiso intelectual, el compromiso político, el compromiso moral y el compromiso histórico del profesor Juan Bosch y de todo lo que él ha representado políticamente han estado en cómo lograr que la República Dominicana avance por senderos democráticos, de justicia social y de libertad. Creyó que podría lograrlo a través del instrumento político que él mismo creó, en el año de 1939, en Cuba, y luchó esforzadamente al interior de esa organización política para que siempre fuera el faro de luz que propulsara la democracia y la libertad en nuestro país. Pero llegó un momento en que pudo percibir que no era posible, dentro de ese instrumento partidista, cristalizar sus sueños de una mejor República Dominicana.
Y así fue como en el año de 1973 produjo una ruptura dentro de esa organización política fundando el Partido de la Liberación Dominicana. Y al hacerlo produjo unas palabras proféticas entonces, talvez, no bien comprendidas pero que a lo largo de los últimos 30 años en la República Dominicana hemos podido constatar el alcance de su profecía con los acontecimientos que muchos de nosotros hemos tenido la ocasión de vivir.
El profesor Juan Bosch dijo que abandonaba las filas del Partido Revolucionario Dominicano por que este había cumplido su misión histórica. No quiso decir el profesor Juan Bosch que talvez el Partido Revolucionario Dominicano no llegase a dirigir los destinos del pueblo dominicano, o que no llegase a constituir una mayoría en todos los estamentos de los poderes públicos en el país, como efectivamente ha sucedido. Lo que el profesor Bosch quiso decir es que la razón histórica que dio origen a ese partido, que era lograr la transición de un modelo autoritario hacia un sistema democrático, no la había cumplido y no estaría en condiciones de cumplir. Por eso se formó el Partido de la Liberación Dominicana.
Cuando examinamos aún esquemáticamente lo que ha sido la historia dominicana en el siglo XX, Trujillo (o el trujillismo) representó para nuestro país un proyecto de modernización políticamente autoritaria. Modernización en el sentido de que la sociedad dominicana en 30 años se transformó de una sociedad eminentemente rural, hacia una sociedad que daba el salto hacia urbanización y la industrialización. Que desaparecido Trujillo lo que correspondía en la República Dominicana era un modelo de modernización democrática, pero no lo pudimos lograr debido a los vaivenes y a la inestabilidad política generada en los primeros años del post-trujillismo.
Lo que tuvimos fue más bien un modelo de modernización semi-autoritaria y habría de corresponder al PRD un proyecto de modernización democrático, pero no lo hizo y eso ahora le corresponde al Partido de la Liberación Dominicana, y estamos justamente en medio de un proceso de continuación de factores históricos.
En el 1963, el profesor Bosch contó con la mayoría en el Congreso Nacional para llevar a cabo las transformaciones y los cambios sociales e institucionales con que se había comprometido frente al pueblo dominicano. Aquello fue interrumpido, pero ahora el año de 1963 viene a enlazarse con el 2006. Aquí estamos ahora con el Partido de la Liberación Dominicana, con la herramienta política creada por el profesor Bosch para impulsar los cambios democráticos de nuestro país. Ahora estamos en capacidad y en condiciones de hacer realidad el sueño del profesor Juan Bosch de tener una mejor República Dominicana.
Hemos recibido este inmenso respaldo popular en los pasados comicios electorales, de medio tiempo de nuestro país, para completar la obra iniciada por Juan Bosch e interrumpida por las fuerzas aciagas que impidieron la culminación de su mandato popular. Ahora, con esa mayoría que hemos recibido en el Congreso, el Partido de la Liberación Dominicana se compromete llevar a cabo la Revolución Democrática Nacional en la República Dominicana. Con esa mayoría que hemos recibido, el Partido de la Liberación Dominicana se ha convertido en el facilitador para que la sociedad dominicana, como protagonista de su propio destino, lleve a cabo los cambios y las transformaciones que se requieren en el siglo XXI para ser una sociedad próspera que garantice el progreso y el bienestar a cada uno de los hijos nacidos en esta tierra.
La sociedad dominicana, a través de las distintas instituciones cívicas, en todo el ámbito territorial, será consultada para que presenten sus opciones, sus opiniones y observaciones acerca de las distintas áreas de interés público en la República Dominicana. Llevaremos a cabo una reforma constitucional con una amplia consulta popular, pero también vamos a introducir cambios institucionales importantes que le den certeza, garantía y estabilidad a los mecanismos de funcionamiento del Estado en la República Dominicana.
Vamos a crear las condiciones para que nunca más, cuando se presenten elecciones en el país, exista la intranquilidad y la zozobra de saber que hay una institución en el país que efectivamente está vigilante y escrutando que se cumpla fielmente lo que es la voluntad libérrima de los dominicanos expresada en las urnas.
Al Partido de la Liberación Dominicana no le interesa tener el control de una Junta Central Electoral. Al Partido de la Liberación Dominicana no le interesa controlar el aparato judicial en la República Dominicana. Al Partido de la Liberación Dominicana no le interesa determinar quiénes son los nuevos miembros de la Cámara de Cuentas. El Partido de la Liberación Dominicana no está interesado en imponer su voluntad, su criterio y su juicio en ninguna institución de este país. Lo que al Partido de la Liberación Dominicana le interesa es crear, mediante el consenso, los criterios de selección de los funcionarios públicos que han de dirigir las instituciones que le garanticen estabilidad, que le garanticen tranquilidad, que le garanticen sosiego al pueblo dominicano.
Y avanzaremos en esas transformaciones institucionales sin descuidar, sino todo lo contrario. Colocaremos en el primer plano de la agenda pública nacional los temas que tienen que ver con el desarrollo económico y social de este país. Al tiempo que impulsamos las reformas institucionales, nos dedicaremos a resolver definitivamente el problema energético en la República Dominicana. Lucharemos por erradicar la pobreza en la República Dominicana. Crearemos oportunidades para garantizar el acceso universal de todos los niños al sistema escolar en la República Dominicana. Lucharemos por erradicar el analfabetismo en la República Dominicana. Lucharemos por crear condiciones de justicia social; y de esa manera el año de 1963 se enlaza con el año 2006 para que el sueño del profesor Juan Bosch pueda efectivamente cristalizarse en esta hermosa tierra de la República Dominicana.
En nombre del Partido de la Liberación Dominicana nos permitimos testimoniar nuestro más profundo sentido de gratitud a don Domingo de la Mota por este gesto noble de promover el develizamiento del busto del profesor Juan Bosch mirando, efectivamente, desde lo alto de esta colina a esta llanura bella que conocemos en nuestro país como el Valle del Cibao. Muchas gracias Domingo. Muchas gracias a todos ustedes y, definitivamente, es pa´lante que vamos.
|